Pensamiento catedral: un enfoque para superar momentos de crisis

En momentos de crisis debemos de aprender a pensar de manera lúcida y consciente. El pensamiento catedralicio nos permite mantener el control y la claridad durante los peores momentos de nuestra vida. En este artículo te contamos todo lo que tienes que saber acerca del pensamiento catedral para superar momentos de crisis y adversidad.

¿Qué es el pensamiento catedral?

El pensamiento catedral puede llegar a sernos de gran utilidad a la hora de superar momentos de crisis. Este tipo de enfoque mantiene como principal característica el hecho de buscar soluciones a largo plazo, las cuales puedan beneficiar al mayor número de personas posibles. No se trata de una solución momentánea, es algo enfocado, estable y sólido.

Si bien algunas personas pueden llegar a pensar que el pensamiento catedralicio se identifica más bien con una aspiración ilusoria, no debemos de olvidar lo dicho por  Daniel Kahneman“la inteligencia no implica solo saber razonar. Requiere saber enfocar la atención, hacer uso de la creatividad y ser abiertos a la experiencia”. De hecho, en este artículo hablaremos justamente de esto.

“Una pila de rocas deja de ser una pila de rocas en el momento en que una persona la contempla, llevando en sí la imagen de una catedral”.

Pilote de Guerre, de Antoine de Saint Exupéry

El modelo de pensamiento catedrático fue desarrollado apenas en el año 2014, por el escritor Rick Antonson. Desde ese entonces, este enfoque cognitivo no ha parado de dar de que hablar en el mundo de la psicología.

Pensamiento catedral para superar momentos de crisis

Lo primero que haremos todos, en este momento, es visualizar en nuestra mente nuestra Catedral favorita. Puede ser la de Santiago de Compostela, la de San Pablo en Londres, la de Colonia en Alemania, o cualquier otra en otro lugar del mundo. Las catedrales siempre llaman la atención, ya que se trata de sitios colmados de belleza, solidez, simbolismo y disposición.

Se trata de construcciones medievales que fueron construidas durante décadas. Por lo general, los arquitectos que diseñaban las catedrales no conseguían vivir para ver finalizadas sus obras maestras. Las catedrales no se construían de un año para otro, sino que eran frutos del esfuerzo de años y décadas de planificación, compromiso, perseverancia y disposición.

Además, no debemos de olvidar el significado simbólico de estos templos. Las catedrales fueron levantadas para servir como refugio y protección en los momentos más oscuros y adversos de la historia.

En muchas ocasiones, las personas no solemos prestar atención a todo lo que se esconde detrás de algo superficial. Las catedrales esconden maravillosos mensajes y símbolos de fortaleza, inteligencia, perseverancia y belleza.

La importancia de aprender a pensar a largo plazo

Algunos estudios, como los realizados en la Universidad de Texas, nos demuestran que la innovación es la base para todo avance del conocimiento. Aprender a pensar de manera creativa es algo fundamental a la hora de superar momentos de crisis. Pero entonces, ¿por qué a los jóvenes de la actualidad no se les enseña a pensar de manera innovadora?

La mayoría de las personas estamos acostumbradas a buscar soluciones momentáneas, a corto plazo. Por ejemplo, si en nuestro trabajo tenemos un problema puntual, únicamente intentamos resolver ese problema, sin pensar quizás en que el problema puede volver a repetirse a futuro. No nos preparamos para evitar que el inconveniente vuelva a suceder, sino que solo intentamos resolver ese hecho puntual.

El pensamiento catedral nos invita justamente a pensar en soluciones a largo plazo. Más allá de resolver lo que nos molesta en este momento, debemos de pensar en una estrategia para evitar que el problema puntual no vuelva a interferir en nuestras vidas.

Pensamiento catedral: ideas sólidas y perspectivas de futuro

Si queremos tener un futuro prometedor, no bastará con resolver problemas del aquí y ahora. Debemos pensar en lo que viene, en todas las posibilidades, para así estar preparados y evitar futuras sorpresas. En una sociedad enfocada en satisfacer las necesidades del aquí y el ahora, resulta ser todo un desafió pensar en el bienestar a largo plazo.

Las personas somos impulsivas, necesitamos soluciones para problemas puntuales, pero no somos capaces de crear estrategias para resolver problemas globales de nuestra vida ni de nuestra sociedad. Es hora ya de esculpir ideas más sólidas, las cuales si bien pueden demorar más en llegar a dar sus frutos, así como una catedral, siempre nos asegurarán mejores resultados finales que las soluciones momentáneas.

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